Nuestra filosofía

Cuatro principios, una misma disciplina.

Value investing aplicado con rigor: comprender el negocio, exigir margen de seguridad, pensar en años y no en días, y saber qué podría salir mal.

Edwin M. Sánchez, fundador de Sánchez&Capital

Nuestra filosofía parte de una idea del value investing clásico: comprar negocios sólidos por menos de lo que valen, y darles tiempo para que el mercado lo reconozca. No perseguimos movimientos de corto plazo ni intentamos anticipar el próximo trimestre — construimos tesis sobre empresas con ventajas competitivas sostenibles, capacidad de fijación de precios y buena asignación de capital.

Cada uno de los cuatro principios que siguen no es una idea abstracta: se traduce en preguntas concretas que nos hacemos antes de considerar cualquier empresa.

01

Calidad del negocio

Antes de mirar el precio de una acción, estudiamos el negocio que hay detrás. Nos preguntamos cómo genera ingresos la empresa, qué tan predecibles son esos ingresos y si depende de un solo cliente, proveedor o ciclo económico para sostenerse.

Prestamos especial atención a la capacidad de fijación de precios — si la empresa puede subir precios sin perder clientes — y a la asignación de capital: cómo reinvierte sus utilidades y si esas decisiones han creado o destruido valor con el tiempo.

02

Valoración y margen de seguridad

Un buen negocio no es automáticamente una buena inversión si se paga de más por él. Construimos un rango de valor razonable a partir de la capacidad de generación de caja de la empresa, no de un único número exacto — porque el futuro es incierto y cualquier proyección lo es también.

El margen de seguridad es la distancia entre ese rango de valor y el precio de mercado. Cuanto mayor la incertidumbre sobre el negocio, mayor el margen que exigimos antes de considerar una posición.

03

Perspectiva de largo plazo

Trabajamos con un horizonte de dos a cinco años porque suele ser el tiempo que toma que el mercado reconozca — o corrija — el valor real de un negocio. Eso nos permite ignorar buena parte del ruido diario y concentrarnos en si la tesis original sigue siendo válida.

Revisamos periódicamente cada empresa que seguimos, no para reaccionar a movimientos de precio, sino para confirmar si los fundamentos que motivaron el interés inicial se mantienen.

04

Gestión del riesgo

Toda tesis de inversión puede estar equivocada. Por eso definimos, desde el inicio, qué la invalidaría: un cambio en el modelo de negocio, un deterioro sostenido en la rentabilidad o una pérdida de la ventaja competitiva.

La diversificación y el tamaño de cada posición son parte de esa disciplina — ninguna tesis, por convincente que parezca, debería concentrar un riesgo desproporcionado sobre el total de una cartera.

Todo lo anterior describe un método de análisis, no una promesa de resultados. Ninguna valoración elimina la incertidumbre, y toda inversión en renta variable implica riesgo de pérdida de capital.

Así lo aplicamos en la práctica